En su reflexión, Darío Rivera señala que la regeneración urbana posibilita una gestión más eficiente de los recursos, la recalificación de usos del suelo para corregir desequilibrios y posiciona al ciudadano como eje central de la planificación urbanística. Asimismo, señala que actuar sobre tejidos residenciales ya consolidados pero inacabados, mejorando sus conexiones, reforzando su integración con el entorno natural y adoptando un diseño concebido a escala humana, permite generar entornos urbanos de mayor calidad y desarrollar nueva vivienda adaptada a las necesidades de la sociedad actual.